| |
|
Línea Dyn@med
por Dr. Miguel Angel Peraita Gómez de Agüero.
médico colegiado 42.573
ENTRENAMIENTO ANABÓLICO
Vas a un gimnasio, quieres ponerte fuerte, añadir
kilos de masa muscular, construir un nuevo físico
que te acompañará allá donde vayas.
Y para eso comprendes que tienes que entrenar duro,
hay que estimular el mayor número posible de
células musculares, y no vas a poder evitar esforzarte,
sudar, sufrir... Series al fallo, repeticiones forzadas,
superseries, negativas con ayuda... ¡Cuidado,
cuidado, que te puedes pasar con muchísima facilidad!
Pues no se cumple aquí que cuanto más
entrenes más creces, no es así. En estas
líneas te vamos a dar una serie de directrices
que pueden facilitarte mucho tu camino y evitarte bastante
frustración.
Para empezar, que te quede claro que al entrenar estás
destruyendo músculo. De ahí, por ejemplo,
la aparición de agujetas cada vez que entrenas
pecho, cuadriceps, tríceps, ...Es más,
sigues destruyendo músculo y otros tejidos durante
las 4 a 8 horas después del entrenamiento, por
efecto de la secreción de cortisol, que se genera
con el entrenamiento intenso. De este modo, las células
musculares que hayas contraído de forma adecuada,
durante el periodo de descanso, y como consecuencia
del esfuerzo en el entrenamiento, tienden a incrementar
la síntesis de proteínas y a crecer. Es
decir, creces mientras descansas. Tu, con tu sistema
de entrenamiento, ¿destruyes o creces?, ¿cueces
o enriqueces?¿Dónde está el secreto?
Eso es de lo que vamos a hablar a continuación.
¿Cuantos día por semana? Pues mira, con
tres días por semana te basta, cuatro a lo sumo,
con entrenamientos de 45 a 75 minutos. Si solo entrenas
un músculo diario puedes llegar a entrenar 5
días semanales. Haz pocas series pero efectivas
( apretando siempre al final de la contracción
de cada repetición), y siempre entre 6 y 12 repeticiones
(si bien el ideal es de 10 repeticiones). En general
los principiantes deben realizar más repeticiones.
Estas son las conclusiones de la ciencia a este respecto.
No lo vas a hacer, pero mi consejo es que entrenes
una semana al 70% de tu intensidad máxima, otra
semana al 85%, y una tercera semana al 100% o más
allá, repitiendo este proceso. Para que te hagas
una idea, en la primera semana, si usas un peso con
el que puedes llegar a hacer 10 repeticiones, te quedas
en 7 (reservas tu energía). En la segunda semana,
si puedes llegar a 10 repeticiones te detienes en la
octava o novena. En la tercera semana, por fin, puedes
llegar al fallo, e incluso hacer una o dos repeticiones
forzadas. A la semana siguiente volverías a empezar
por la semana del 70%, que es el secreto de este sistema,
ya que es la semana realmente anabólica, en la
que se aprovecha el esfuerzo de las otras dos semanas
más intensas, cuando recuperas el apetito, se
curan las lesiones, desaparece el cansancio, ... ¡creces!
Esta es la forma más sencilla de periodización
del entrenamiento.
Si entrenas dos músculos diarios, otro consejo:
ve turnándolos. Es decir si habitualmente entrenas
juntos pecho y dorsal (lo harás si leíste
nuestro artículo sobre músculos antagonistas),
comienza algunas semanas por pecho y otras por dorsal.
Cambia con frecuencia los ejercicios. Un ejercicio trabajado
de la misma forma sólo es efectivo durante 5
entrenamientos, pues a partir de ese momento el cuerpo
se acostumbra y deja de tener acción sobre el
crecimiento. Además, cuanto más experiencia
tienes y más intenso entrenas, menos tiempo te
es efectivo un programan de entrenamiento, pues agotas
tu capacidad de adaptación antes.
Y ya lo último. ¡Cada 8 semanas de entrenamiento,
tómate una de descanso! Si, no tengas miedo.
La fuerza se mantiene durante unos diez días,
de manera que una semanita de reposo no te va a hacer
perder nada, y es mucho lo que puedes ganar en recuperación
y en capacidad anabólica.
¿Y cómo puedes medir tu nivel de fatiga?
Hay dos sistemas indirectos muy sencillos. El primero
consiste en medir el pH de la saliva en ayunas, o de
la segunda orina del día (generalmente la primera
orina es más ácida). Se realiza con unas
tiritas que puedes conseguir en droguerías. Si
el pH está por debajo de 6,2 puede significar
un exceso de entrenamiento, una falta de recuperación.
Si no tienes tiritas para medir pH, entonces puedes
recurrir a tomarte el pulso en reposo, por ejemplo el
lunes, antes de salir de la cama. Si, durante la semana,
o en un día cualquiera, observas que el pulso
en reposo es 8 a 10 latidos por encima de lo normal,
entonces considérate sobreentrenado y quédate
en casita hasta el día en que tus latidos se
equilibren de nuevo. En las analíticas de sangre,
el mejor parámetro es la CPK (creatinin fosfo
kinasa), que, tras dos días sin entrenar, puede
estar por encima de 600 en situaciones de falta de recuperación.
Ahora es tu turno para decidir si quieres un entrenamiento
anabólico o catabólico. ¿Cueces
o creces?
Salud.
CENTRO MÉDICO Dyn@med
C/ Fernández de la Hoz, 76, 3ºC, MADRID
28003
TLF 91- 4413159 y FAX 91- 4410052
|
|